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El Dr. Gustavo González Zaldivar, es médico certificado como Especialista en Cirugía Plástica y Reconstructiva avalado por el Consejo Mexicano de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, A.C. y quien cuenta con más de 20 años ayudando a personas a sentirse mejor con su apariencia física.

El ser un eterno enamorado de la belleza humana me ha llevado a tomar caminos y decisiones que jamás imaginé y que han marcado mi existencia, lo primero que aprendí es que no basta con soñar algo, hay que invertir tiempo, coraje, decisión y empeño, dar lo mejor de ti para que los sueños se conviertan en realidad. En el oficio de ser cirujano plástico he tenido que aprender que si bien la belleza está en los ojos del espectador y es subjetiva, debo conocer como regla básica el alma de mis pacientes, saber cuál es su motivación y cual es su expectativa real y oculta para realizar lo que prometo.

Cumplo realidades, no prometo sueños imposibles, el anhelo de “Doctor: hágame bonita” es posible, y este sueño cuando se convierte en realidad alivia tanto el alma de una persona en desacuerdo con algún parte del físico que mis pacientes deben entender perfectamente bien estas simples palabras, y quizá a gente ajena a este mundo les puede sonar frío y superficial lo que me obliga a guardar un código secreto de confidencialidad y discreción.

He aprendido también que someterse a Cirugía Estética es una decisión absolutamente personal, que nunca debo convencer a nadie, de hecho nunca lo he hecho y que el primer convencido es el paciente mismo, saber que una cirugía estética y reconstructiva van juntos en una línea tan delgada que parece invisible, y cuando reconstruyo a un paciente que ha perdido la armonía física por una malformación congénita, por cáncer, o simplemente por deseo de una mejoría estética es mi deber elaborar concienzudamente el mejor plan, el cual será suficiente para aliviar su alma.

He aprendido perfectamente bien que vivo y trabajo en un país de gente mestiza con cánones de belleza anglosajones y que la sangre indígena que recorre orgullosamente mis venas no es sinónimo de moda, ni belleza, además de conocer perfectamente que la belleza es anatomía, armonía y proporción lo cual hace muchas veces difícil la tarea de situar cuál es el potencial de cada cara o cuerpo y que opero seres humanos no fotos, saber cual es el mejor procedimiento para cada paciente buscando siempre la naturalidad y la función ha sido una pauta para mi así como mantenerme firme en mis conceptos y convicciones éticas, estéticas y culturales.